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Mi Pyme Bot

Consultorios dentales

Tú estás atendiendo. Tu WhatsApp también.

Mientras tienes las manos ocupadas, le contesta a cada paciente que escribe, le agenda la cita y se la recuerda el día antes. Y cuando a alguien le toca volver, lo busca solo.

Sin tarjeta. Si no te sirve, no tienes que hacer nada.

Conexión oficial de WhatsApp. Tu número sigue siendo tuyo.

Una odontóloga atiende a una paciente mientras otro profesional revisa una radiografía. Sobre la mesada, un teléfono deja salir tres mensajes.

Dónde se te escapan los pacientes

Y tú lo ves todo desde aquí

Un tablero tuyo, que abres desde la computadora o desde el celular. Lo que hablaron tus pacientes, cuándo vienen y qué les toca.

La agenda de la semana en el tablero, con las citas de dos profesionales en colores distintos.
La semana entera, con la cita de cada profesional en su color.
El listado de mensajes por salir, con tres recordatorios de regreso, el tratamiento de cada paciente y el día en que sale.
Quienes ya les toca volver, con el mensaje listo. Si alguno no va, lo descartas.
Una conversación de WhatsApp vista desde el tablero, con el botón para atender tú.
Cada conversación, entera. También puedes entrar desde aquí.

¿Tienes dudas?

Lo que más nos preguntan los consultorios antes de empezar.

¿Cómo hace para que el paciente vuelva?
Le escribe cuando se cumple el plazo que tú le pusiste a cada tratamiento: una limpieza a los seis meses, un control al año. Antes de que salga cada mensaje ves la lista de quienes ya les toca, y si alguno no corresponde lo descartas.
¿Y si preguntan cuánto cuesta un tratamiento?
Contesta lo que tú le hayas cargado. Si prefieres no dar precios por mensaje, le explica que eso se ve en la consulta y le ofrece una cita para verlo. Tú eliges hasta dónde llega.
Ya tengo un sistema para las citas. ¿Me sirve igual?
Sirve, porque resuelve otra cosa. Un sistema de citas te ordena la agenda y avisa a quien ya reservó. Esto contesta a quien todavía no es paciente y está preguntando. Si quieres, también lleva la agenda.
¿El paciente se da cuenta de que no soy yo?
Contesta con tus palabras y con lo que tú cargaste, así que se lee como tu consultorio. Cuando quieras entrar, escribes desde tu WhatsApp de siempre y sigues la conversación como cualquier otra. Cuando dejas de escribir, el asistente vuelve a contestar.
¿Queda guardado lo que hablamos con un paciente?
Sí, en tu cuenta: la conversación entera, las citas que tuvo y las notas que le dejes tú. Cuando el paciente vuelve a escribir meses después, el asistente ya sabe su nombre y no le pide los datos de nuevo. Tú abres su ficha y ves qué le hicieron y cuándo.
¿Qué tengo que hacer para ponerlo a andar?
Abres la cuenta tú, sin esperar a que nadie te habilite nada. Después le cargas lo tuyo: los tratamientos que haces, los horarios en que atiendes y cada cuánto le toca volver al paciente. Para lo largo, como lo que te preguntan siempre, le pasas la dirección de tu página o un PDF: saca el texto y te lo muestra antes de guardarlo.
¿Tengo que aprender a usar un sistema nuevo?
No hay nada que instalar: el tablero se abre en cualquier navegador, en la computadora del consultorio o en tu celular. Y para contestarle a un paciente te basta con el WhatsApp que ya usas, entras a la conversación y sigues tú. El tablero lo abres cuando quieres mirar la semana o ver a quién le toca volver.
¿Es seguro? ¿Puedo perder mi número?
Usamos la conexión oficial que WhatsApp les da a los negocios. Lo que hace que WhatsApp cierre números son los programas no oficiales, colgados de una cuenta común. Tu número sigue siendo tuyo: WhatsApp Business queda en tu teléfono y contestas desde ahí cuando quieras.