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Odontología

El paciente que no vuelve al consultorio (y cómo hacer que se acuerde)

Uno de cada tres adultos pasa un año entero sin pisar un consultorio odontológico.

No uno de cada diez. Uno de cada tres.

Lo midió la encuesta nacional de salud de Estados Unidos en 2019, con datos de los Centros para el Control de Enfermedades: solo el 65,5 % de los adultos de 18 a 64 años había ido al dentista en los últimos doce meses.

Una aclaración honesta: ese número mide a la población entera, no a los pacientes de un consultorio en particular. Y es de un solo país.

Pero la parte que importa no cambia con la frontera. La gente no va al dentista cada seis meses. Va cuando le duele.

Salió contento y no volvió

Pensá en la última limpieza que hiciste. La persona se fue conforme, te dijo «nos vemos en seis meses» y lo decía en serio.

Pasaron seis meses. Pasaron nueve.

No volvió.

No es que se fue a otro consultorio. No es que quedó disconforme. Simplemente el día que le tocaba no había nada que se lo recordara, y el turno del dentista pierde siempre contra el resto de la semana.

Vos hubieras hecho lo mismo.

Lo que cuesta ese olvido

Conseguir un paciente nuevo cuesta entre 5 y 25 veces más que hacer que vuelva uno que ya tenés. El dato es de Harvard Business Review, con investigación de Bain & Company.

Y el paciente que ya vino tiene todo a favor: ya conoce el lugar, ya confía en vos, ya sabe cuánto sale. Lo único que le falta es acordarse.

Ahora multiplicá. Cada limpieza que no se repite, cada control de ortodoncia que se corre un mes, cada blanqueamiento que no vuelve al año.

Eso no es un paciente perdido. Es la agenda de todo el año que viene, un poco más vacía.

Por qué no alcanza con la agenda de papel

La solución conocida es una lista: anotar quién vino, cuándo le toca, y llamar.

Funciona. El problema es quién llama.

En un consultorio chico, quien tendría que llamar es quien está con el paciente en el sillón. Y cuando termina el día, lo último que queda es ganas de agarrar el teléfono para recordarle a alguien que le toca una limpieza.

Entonces la lista queda para mañana. Y mañana también.

Lo que podés hacer

Hay una manera de que el recordatorio salga solo, por WhatsApp, el día que corresponde.

Vos decís cada cuánto va cada tratamiento: seis meses para la limpieza, un mes para el control de ortodoncia, lo que uses en tu consultorio.

Cuando se cumple el plazo, el asistente le escribe al paciente, le recuerda que le toca y lo invita a volver.

No le reserva nada ni le mete un turno sin preguntar. Lo invita. Si el paciente responde que sí, ahí le ofrece horarios y se lo agenda, y el día anterior le recuerda que tiene turno.

Antes de que salga cada mensaje, vos ves la lista de a quién le va a llegar. Si a alguien preferís no escribirle todavía, lo sacás.

Y cuando el paciente vuelve a escribir, la conversación no empieza de cero: el asistente guarda la charla, los turnos que tuvo y las notas que le dejaste. Si querés meterte vos en cualquier momento, tomás la conversación y listo.

Es inteligencia artificial, pero no hace falta que sepas nada de eso. Cargás tus tratamientos y sus plazos una vez, y el resto sale cuando corresponde.

El paciente que salió contento hoy quiere volver.

Solo hace falta que alguien se lo recuerde.


Fuentes: Urban-rural Differences in Dental Care Use Among Adults Aged 18−64, NCHS Data Brief 412, Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, 2021, con datos de la National Health Interview Survey 2019 · The Value of Keeping the Right Customers, Amy Gallo, Harvard Business Review, 2014, con datos de Frederick Reichheld (Bain & Company).

Si querés que tus pacientes vuelvan cuando les toca, sin perseguirlos, probalo.

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