Centros de estética
Tú estás atendiendo. Tu WhatsApp también.
Mientras tienes las manos ocupadas, le contesta a cada clienta que escribe, le agenda la cita y se la recuerda el día antes. Y cuando le toca la próxima sesión, la busca solo.
Sin tarjeta. Si no te sirve, no tienes que hacer nada.
Conexión oficial de WhatsApp. Tu número sigue siendo tuyo.
Dónde se te escapan las clientas
Y tú lo ves todo desde aquí
Un tablero tuyo, que abres desde la computadora o desde el celular. Lo que hablaron tus clientas, cuándo vienen y a quién le toca la próxima sesión.
¿Tienes dudas?
Lo que más nos preguntan los centros de estética antes de empezar.
¿Cómo hace para que la clienta vuelva a la próxima sesión?
Le escribe cuando se cumple el plazo que tú le pusiste a cada tratamiento: la limpieza facial al mes, las uñas cada tres semanas, el láser cada cinco. Antes de que salga cada mensaje ves la lista de las que ya les toca, y si alguna no corresponde la descartas.
¿Y si preguntan cuánto cuesta un tratamiento?
Contesta lo que tú le hayas cargado, y nada más: no inventa precios ni promociones. Si prefieres no dar precios por mensaje, le explica que eso se ve en la primera visita y le ofrece una cita. Tú eliges hasta dónde llega.
Ya uso una aplicación de reservas. ¿Me sirve igual?
Sirve, porque resuelve otra cosa. Una aplicación de reservas ordena la agenda y avisa a la que ya reservó. Esto contesta a la que todavía no es clienta y está preguntando. Si quieres, también lleva la agenda.
¿La clienta se da cuenta de que no soy yo?
Contesta con tus palabras y con lo que tú cargaste, así que se lee como tu centro. Cuando quieras entrar, escribes desde tu WhatsApp de siempre y sigues la conversación como cualquier otra. Cuando dejas de escribir, el asistente vuelve a contestar.
¿Queda guardado lo que hablamos con una clienta?
Sí, en tu cuenta: la conversación entera, las citas que tuvo y las notas que le dejes tú. Cuando la clienta vuelve a escribir meses después, el asistente ya sabe su nombre y no le pide los datos de nuevo. Tú abres su ficha y ves qué se hizo y cuándo.
¿Qué tengo que hacer para ponerlo a andar?
Abres la cuenta tú, sin esperar a que nadie te habilite nada. Después le cargas lo tuyo: los tratamientos que haces, los horarios en que atiendes y cada cuánto le toca volver a la clienta. Para lo largo, como lo que te preguntan siempre, le pasas la dirección de tu página o un PDF: saca el texto y te lo muestra antes de guardarlo.
¿Tengo que aprender a usar un sistema nuevo?
No hay nada que instalar: el tablero se abre en cualquier navegador, en la computadora del centro o en tu celular. Y para contestarle a una clienta te basta con el WhatsApp que ya usas, entras a la conversación y sigues tú. El tablero lo abres cuando quieres mirar la semana o ver a quién le toca volver.
¿Es seguro? ¿Puedo perder mi número?
Usamos la conexión oficial que WhatsApp les da a los negocios. Lo que hace que WhatsApp cierre números son los programas no oficiales, colgados de una cuenta común. Tu número sigue siendo tuyo: WhatsApp Business queda en tu teléfono y contestas desde ahí cuando quieras.